Amazônia, fuente de vida

La Amazonia es conocida por ser una de las regiones más biodiversas del mundo, y el estado de Amazonas en Brasil no es una excepción. Con una extensión de más de 1,5 millones de kilómetros cuadrados, Amazonas es el estado más grande de Brasil y alberga una gran cantidad de especies animales y vegetales.

Según el Instituto Chico Mendes de Conservação da Biodiversidade, en Amazonas hay alrededor de 300 especies de mamíferos, 1,500 especies de aves, 250 especies de reptiles, 300 especies de anfibios y más de 3,000 especies de peces. También se estima que hay alrededor de 40,000 especies de plantas en la región. Además, la región cuenta con una gran cantidad de tribus indígenas que han habitado la región durante siglos.

A pesar de esta riqueza natural, la región también se enfrenta a amenazas importantes. La minería ilegal, la tala de bosques y la agricultura han contribuido a la deforestación de la Amazonia. Según el Instituto Nacional de Pesquisas Espaciais, en 2020 la Amazonia brasileña perdió más de 8,000 kilómetros cuadrados de bosques, lo que equivale a la pérdida de una cancha de fútbol por minuto.

Elaboración de harina de mandioca en comunidad ribereña de Atodi, Pará.

La deforestación tiene un impacto negativo en la biodiversidad de la región, ya que muchas especies dependen de los bosques para su supervivencia. También afecta al turismo de naturaleza, que es una importante fuente de ingresos para la región. Los turistas vienen a la Amazonia para ver la fauna y flora y experimentar la cultura indígena, pero la deforestación y la minería ilegal pueden afectar negativamente a estas actividades turísticas.

El turismo de base comunitaria puede ser una alternativa a la minería ilegal y la deforestación en la región amazónica. Este tipo de turismo se enfoca en involucrar a las comunidades locales en la planificación y gestión de las actividades turísticas, y promueve la conservación del medio ambiente y la cultura local. A través del turismo de base comunitaria, las comunidades pueden generar ingresos sin tener que recurrir a actividades que dañen el medio ambiente. Además, al involucrar a las comunidades locales en la gestión del turismo, se crea un sentido de responsabilidad y cuidado por el medio ambiente y la cultura local. Por lo tanto, el turismo de base comunitaria puede compensar el impacto negativo que genera la minería ilegal y la deforestación en la región amazónica, y ser una herramienta para proteger la biodiversidad y la cultura de la región.

Paseo de observación de fauna en el río Juma.

En resumen, la biodiversidad de la Amazonia es impresionante, pero también es vulnerable a las actividades humanas como la deforestación y la minería ilegal. Es importante que se tomen medidas para proteger esta región única para las generaciones futuras.

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